Este encuentro no solo fue una reunión familiar, sino también un valioso reconocimiento a la riqueza que aportan nuestros mayores a la identidad de nuestra comunidad, con sus historias, experiencias y enseñanzas.
Celebrar la vida de Ika fue también una oportunidad para agradecer su calidez, su espíritu y todo lo que representa para quienes la conocen y comparten día a día en el barrio. Un hermoso momento de encuentro que nos recuerda la importancia de valorar y acompañar a nuestros vecinos mayores.



